Cuentos chinos

Cuentos chinos

Que no te cuenten cuentos chinos…

La seguridad alimentaria depende de cómo la gestiona cada empresa, cada trabajador, cada manipulador…

No es necesario ser el portador de una bacteria patógena para actuar como agente transmisor o incluso multiplicador de la misma. Cualquier trabajador de cocina debería saber que al comprar alimentos crudos estamos “comprando” con ello su abundante carga microbiana, entre la cual puede haber bacterias patógenas.

Ayer tuve la oportunidad de comprobar cómo elementos tan básicos como el que acabo de describir para la gestión adecuada de la higiene alimentaria en un restaurante, eran completamente desconocidos por los asistentes-trabajadores a un curso de formación sobre higiene alimentaria.

Para ilustrar más estas situaciones os dejo este artículo  en el que analizo cómo se perciben los brotes de toxiinfecciones alimentarias (en un restaurante chino, esta vez) desde los medios de comunicación no especializados y cómo está difundida la idea de que los accidentes alimentarios parecen ser “inevitables”, “fruto de la mala suerte” o responsabilidad de agentes externos.

Cualquier trabajador de cocina debería saber que un trabajo bien hecho (desde el punto de vista higiénico sanitario) supone una auténtica salvaguarda para la salud de los comensales.

EL LIBRO NEGRO DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA EN COCINA

MUY PRONTO A TU DISPOSICIÓN

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